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| Leptospiras visualizadas al microscopio de fondo oscuro (© Merial) |
Definición
La leptospirosis es provocada por espiroquetas del género Leptospira, bacterias cosmopolitas que pueden infectar a todas las especies de animales domésticos y al hombre (antropozoonosis). Los principales reservorios de leptospiras, a partir de las cuales se infectan los perros, son los roedores (principalmente la rata) y algunos mamíferos salvajes o domésticos. Las leptospiras se clasifican según criterios serológicos de microaglutinación. Hasta ahora, se han determinado 23 serogrupos, que comprenden más de 200 serovariedades. Entre los 10 serogrupos de leptospiras más difundidos en la especie canina, los más patógenos son L. icterohemorragiae y L. canicola, lo que conduce a incluir estas valencias en todas las vacunas disponibles. Los demás serogrupos identificados en la especie canina (L. automnalis, L. grippothyphosa, L. pyrogenes, L. australis, L. ballum, L. sejroe, L. bataviae y L. pomona) suelen producir formas clínicas más benignas e incluso asintomáticas o crónicas (portadores sanos).
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otros nombres
- En el hombre (según la forma): fièvre des 7 jours, fièvre des tranchées, fiebre icterohemorrágica, síndrome de Weil, fiebre del cieno y meningitis de los porquerizos.
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- En el perro: enfermedad de Stuttgart.
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Causas
- Las principales fuentes de infección son los roedores y algunos mamíferos salvajes o domésticos. - Reservorios: charcas de agua estancada contaminadas con orina de roedores (sobre todo rata, pero también campañol, ratón, jerbo y coipo o rata nutria) portadores crónicos. - La identificación de los serogrupos de Leptospira permite determinar el vector, principal blanco de la lucha contra esta enfermedad. No obstante, un mismo roedor puede albergar varios serogrupos.
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Frecuencia
Los estudios epidemiológicos realizados en Europa y los EE. UU. muestran que L. icterohemorragiae sigue siendo el serogrupo más frecuente, a pesar de que se observa una fuerte regresión. También se constata una clara regresión de L. canicola en Europa del oeste. No obstante, parece comprobarse una recrudescencia de las infecciones por otros serogrupos, como L. automnalis y L. pyrogenes, que ya han ocasionado formas mortales en cachorros, en Francia. Este fenómeno puede ser la consecuencia de la vacunación de los pe-rros o, con mayor probabilidad, a la proliferación de especies naturales en las zonas urbanas y periurbanas.
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factores favorecedores
- Perros de trabajo (los perros de jauría están particularmente expuestos a la leptospirosis, debido a su modo de vida). - Presencia de roedores en la perrera (maternidad, local de almacenamiento de los alimentos, etc.). - Proximidad de charcas de agua dulce (las leptospiras no sobreviven en el agua de mar) estancada y tibia (entre 20 y 30 °C), pantanosas y umbrías (las leptospiras son muy sensibles a la radiación ultravioleta): medio muy propicio para la supervivencia y la multiplicación de estas bacterias. - Sensibilidad específica (el perro, el caballo y el hombre son muy sensibles a esta enfermedad, contrariamente a otras especies, como el cerdo y los animales bovinos)
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Transmisión
- La fragilidad de las leptospiras explica su bajo potencial zoonótico (baja tasa de transmisión de los carnívoros domésticos al hombre). Los seres humanos y los perros se infectan principalmente a partir de roedores, de manera anadémica (contaminación a partir de la misma fuente). Se estima que la colonización humana de origen animal es del 20 % y el resto corresponde al origen hidrotelúrico. En los países industrializados, la leptospirosis se considera como una zoonosis de origen profesional (agricultores, veterinarios, alcantarilleros, etc.) o debida a baños en aguas contaminadas. En estos casos, el hombre constituye el huésped final, a partir del cual no se transmite la enfermedad. - Como las leptospiras son espiroquetas muy móviles y presentan un quimiotropismo positivo por la hemoglobina, la transmisión en las perreras se realiza principalmente por vía transcutánea (baños en aguas contaminadas por roedores), a través de las mucosas ocular o bulbar, o de lesiones cutáneas (grietas en las almohadillas plantares, deso-lladuras, etc.). - Los roedores portadores son vectores sanos que presentan una infección crónica; las leptospiras se localizan en los riñones y son eliminadas de manera intermitente al medio ambiente. - La transmisión por vía digestiva, a partir de agua para beber (cuando las escudillas se colocan a nivel del suelo y son contaminada por orina), es infrecuente en los perros adultos, debido a la gran acidez del medio estomacal (1 < pH < 2), que destruye rápidamente las leptospiras. - Cabe señalar la posibilidad de infección latente por leptospiras, de localización renal, en las perras
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reproductoras. Esto explica los casos de leptospirosis neonatales, cuando no ha podido producirse ningún contacto con vectores (la vacunación de la madre no impide su colonización y la eliminación de leptospiras en la orina).
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Patogenia
- La duración de la incubación proporciona elementos orientativos sobre la serovariedad causal. En promedio, la incubación dura entre 5 y 9 días (1 ó 2 días para L. canicola, límites: 1 - 12 días). - Tras la penetración en el organismo de leptospiras de las serovariedades más patógenas, se desarrolla una fase de multiplicación sanguínea (leptospiremia), que dura en promedio unos 10 días (período sintomático) y se termina con la muerte del animal o la migración visceral de las leptospiras (hepática, renal y, con menor frecuencia, genital, muscular o ocular), después de una fase de latencia de 1 ó 2 días de duración. Estas características explican la dificultad para establecer el diagnóstico.
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Diagnóstico
El diagnóstico de sospecha de las formas agudas se establece fácilmente en los criaderos, ante la afectación de varios perros con algunos días de intervalo o antecedentes de contacto con aguas contaminadas en los días anteriores a la aparición de los síntomas. El diagnóstico de confirmación es más difícil de establecer.
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Elementos de orientación paraclínicos - Episodio de hipertermia. - Neutrofilia elevada (> 20.000). - Trombocitopenia (< 100.000). - Aumento de las alanina-aminotransferasas (ALAT, citólisis hepática) , las fosfatasas alcalinas (PAL, colestasis) y de la bilirrubinemia.
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Elementos de confirmación - Estudio histológico: la hepatitis crónica activa (forma más habitual) se objetiva mediante el hallazgo histológico de lesiones vasculares (congestión hepática) y renales (nefritis intersticial con formación de inmunocomplejos), y colangiohepatitis.
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Diagnóstico de confirmación - Identificación del agente patógeno Las leprospiras son bacterias muy frágiles; sólo resisten algunas horas en sangre y aún menos en la orina ácida de los carnívoros. Por esta razón, tras la muerte, desaparecen al producirse la autolisis de los tejidos (sangre o riñón) o la multiplicación de gérmenes de contaminación cadavérica. Por lo tanto, es muy difícil aislarlas de la orina (fase posepticémica) o la sangre de un cadáver (el hemocultivo puede necesitar más de dos meses). Mediante examen directo rápido de sangre (antes del 8.° día de la enfermedad y en ausencia de antibioticoterapia) u orina (a partir del 12.° día), al microscopio de fondo oscuro, pueden visualizarse leptospiras en las 3 horas siguientes a la obtención de la muestra. No obstante, mediante este método no es posible identificar la serovariedad.
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- Métodos serológicos Tras la primovacunación, los anticuerpos suelen aparecer entre los días 7.° y 10.° (título > 320 en microaglutinación). En caso de infección natural, este plazo es menor (3 a 5 días) y el título de anticuerpos, mayor (> 640). Por lo tanto, al principio de la infección, los anticuerpos pueden ser indetectables a pesar de la presencia de síntomas y un resultado serológico negativo no permite descartar el diagnóstico. Por lo general, se considera que un resultado es negativo cuando la dilución es inferior a 1/100.
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En los criaderos, es más fácil objetivar la presencia de leptospiras por detección de seroconversión en los animales supervivientes (2 muestras de suero tomadas con 5 a 7 días de intervalo). Cuando se sospecha una infección por L. icterohemorragiae o L. canicola, es comunicar al laboratorio las fechas de vacunación de los animales, puesto que no es posible diferenciar entre los anticuerpos vacunales y los anticuerpos postinfecciosos. Las técnicas de microaglutinación son generalmente adecuadas para detectar las serovariantes más frecuentes en el país (entre 6 y 15, en promedio).
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- Detección del genoma bacteriano tras amplificación mediante la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) Esta prueba permite realizar un diag-nóstico precoz (en los primeros días de la infección), a partir de una muestra de 1 ml de sangre total con EDTA (persistencia de aproximadamente 2 meses después de la fase aguda de la infección) o 5 ml de orina con formol al 0,5 %.
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Diagnóstico diferencial - Existe un grupo de leptospiras, Leptospira biflexa, saprófita, aquícola y apatógena para la especie canina. - Intoxicaciones (rodenticidas cumarínicos, metales pesados, micotoicosis, intoxicaciones de origen yatrógeno, etc.). - Infección y septicemia por bacterias del género Aeromonas hydrophila, frecuentes en las aguas estancadas. - Hepatitis infecciosa canina. - Enterotoxemia.
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Tratamiento
Tratamiento sintomático - Infusión intavenosa de solución de Ringer-lactato (60 ml/kg/día) durante la hospitalización, según el resultado del ionograma, hasta restablecimiento de la diuresis (> 2,5 ml/kg/h). - Antieméticos - Protectores de la mucosa gastrointestinal. - Reguladores del tránsito intestinal. - Antibioticoterapia de acción intraluminal (asociación de dihidroestreptomicina, sulfaguanidina y broxiquinolina).
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Tratamiento específico - Antibioticoterapia por vía intravenosa (ampicilina 20 mg/kg cada 6 horas) durante la fase de septicemia (antes del 8.° día). Las penicilinas sólo afectan a las bacterias durante la multiplicación y, por lo tanto, tienen una eficacia limitada contra las leptospiras, cuyo tiempo de generación es muy largo (aproximadamente 10 horas). - A continuación, asociación de penicilina y dihidroestreptomicina (100.000 UI/kg/día de bencilpenicilina por vía intramuscular y 12 mg/kg cada 8 horas de dihidroestreptomicina). - La estreptomicina es muy eficaz para evitar la infección renal crónica asintomática, pero sólo hay que utilizarla después del 8.° día. - La minociclina y la doxiciclina (10-20 mg/kg por vía oral) parecen dar buenos resultados. - Preferir los antibióticos de tropismo intracelular. - Los corticoides (prednisona, 0,5 mg/kg/día) sólo están indicados en caso de nefritis confirmada.
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Pronóstico
- Las lesiones producidas en el curso de una infección aguda o crónica suelen ser irreversibles, cualquiera que sea el tratamiento antimicrobiano instaurado. - La aparición de oliguria o anuria es un elemento pronóstico desfavorable.
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Profilaxis
- Las vacunas actualmente disponibles se preparan a partir de bacteras inactivadas. En Europa, sólo contienen las valencias "icterohemorragiae" y "canicola"; en los EE. UU., algunas contienen también las valencias "pomona" y "grippotyphosa". Dada la ausencia de protección cruzada, la vacunación no impide la aparición, en un criadero, de leptospirosis subaguda producida por serovariedades bactarianas menos patógenas. - La comunidad antigénica dentro de cada serogrupo es grande, pero el grado de inmunidad cruzada entre distintos serogrupos es muy bajo; no obstante, pueden detectarse coaglutininas en caso de infección de un perro vacunado por un serogrupo distinto de las valencias vacunales. - La primovacunación se realiza en dos dosis, con 15 días a 1 mes de intervalo. Como los cachorres son sensibles a la vacunación a partir de las 7 semanas de vida, es posible administrarles la primera dosis a esta edad en caso de riesgo (medio infectado). - En caso de riesgo, si el criador no puede combatir los vectores presentes en el ambiente, es aconsejable administar la primera dosis de refuerzo a los 6 meses y luego, una dosis cada 4 meses. - Es aconsejable administrar una dosis de refuerzo 10 días antes del inicio de la temporada de caza a los perros de jauría. - Proteger las zonas más expuestas contra los roedores (local de almacenamiento de alimentos, maternidad, aislantes del techo, etc.) - Evitar la cercanía de charcas de agua estancada y zonas pantanosas o inundables. - Drenar las zonas recorridas habitualmente por los perros. - Colocar las escudillas en lugares elevados; - Controlar los perros que presenten desolladuras y los cachorros durante el período siguiente al destete.
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